jueves, 25 de agosto de 2011

Una perspectiva personal

Todo jugador y aficionado al juego ciencia siempre encuentra en la lucha feroz que se desarrolla en los 64 escaques una atracción fascinante. Mientras que para el ojo no entrenado una partida de ajedrez no es mas que una actividad tranquila y que a menudo resulta aburrida, para aquellos que empezamos a dilucidar los secretos de Caissa el panorama ofrece una vista completamente diferente; Al observar con detenimiento, no tarda nuestra mente en vagar por intrincados caminos que permitan a algun bando obtener la ventaja. Es usual que en nuestros primeros encuentros, nos llame la atención la brutalidad de un ataque directo hacia el rey enemigo, y que busquemos con frecuencia ese tipo de estrategias. Con la experiencia, también se desarrolla un gusto por el juego sutil y armónico cuyas amenazas no tienen la exhuberancia de los ataques directos, pero que resultan igualmente efectivos.

Es cierto que el ajedrez requiere precisión y agudeza en el cálculo, pero también requiere imaginación, decisión, coraje. Matemáticamente es un juego determinista y finito, pero son tan diversas las opciones y tan diferentes las consecuencias que aquellos que inician pueden resultar abrumados. Desde el punto de vista deportivo, el ajedrez es en extremo competitivo. En ocasiones, la lucha del ajedrez se extiende al campo psicologico, donde cada uno de los jugadores trata de crear en el tablero posiciones incómodas para el contrincante. Desde el punto de vista del arte hay también quienes aprecian lo inesperado: La victoria del bando con desventaja material, Una sutil jugada que inclina la balanza hacia alguno de los bandos, una combinación de profundidad insospechada que empieza con una jugada aparentemente errónea... Así el ajedrez ofrece tantas perspectivas que parece inagotable.

No voy a negar que el triunfo siempre es el objetivo principal de toda partida de ajedrez. Más sin embargo, los que practicamos el ajedrez no tardamos en conocer la inevitabilidad de la derrota, ni aún los mas grandes. Ni aún aquellos que conquistaron la cúspide del ajedrez han podido evitar esta realidad: ni Steitnitz, ni Lasker, ni Capablanca, ni Karpov, ni Kasparov o Anand. Todos han sufrido derrotas. Pero ellos, tras conocer sus propios errores y debilidades, se han levantado hasta alturas insospechadas. Es así como se puede extender la definición del ajedrez de una lucha contra otra mente, a una lucha individual y permanente por desarrollar habilidades y conocimientos que permitan fortalecer nuestra capacidad de tomar decisiones en el tablero.

Este blog esta dedicado al juego ciencia. Surge de la necesidad de plasmar una visión personal y de continuar con un proceso de aprendizaje del ajedrez. Principalmente trataré de exponer posiciones interesantes que se hayan presentado en mis partidas, pero también incluiré material sobre aperturas, finales y ejercicios de táctica que llamen mi atención. Así, habiendo tomado un momento para reflexionar sobre el significado del ajedrez, invito al lector, que probablemente es un aficionado a este noble juego, continuar con la búsqueda de la verdad, belleza del ajedrez y el perfeccionamiento de su juego.

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